viernes, 28 de octubre de 2011

Monoformas

en agradecimiento a las palabras deudoras

Temprano se forman en el lugar correspondiente, dicen lo que tienen que decir en un acto autómata y sordo, cuyo único objetivo es reproducir esa infinita imagen congelada que mueve el mecanismo del sentido, semejante a una catapulta que lanza interminablemente objetos al vacío.

Se extiende ante ellos la panoplia de lo mismo, para elegir una armadura confortablemente incomoda, despojo de su singularidad y protección de la carencia sospechosa que atenta contra la garantía de una existencia excepcional repartida a todos por igual.

En la impostura de un elegante discurso incluyen la afirmación del rechazo necesario hacia un otro imposible de someter al yugo de la felicidad; un extranjero atado a un prehistórico recuerdo, perdido para la memoria pero alojado en el olvido observador de expectación furtiva, aguardando el momento de la aniquilación, propia de un depredador certero de saña criminal, que a su vez vive amenazado por el peligro latente de ser despojado de sus preciadas insignias otorgadas por la voluntad del sometimiento, sostén de la frágil fortaleza de espejismos, susceptible de ser derribada por el filo de las palabras malditas que agujeran la mentira y hacen surgir la silenciosa incertidumbre de la acción.


Doctor Veneno

Interfectorum

en memoria de los muertos que han sabido vivir

Ondulante ráfaga de estupidez
mueve molinos de locura,
creando motivos de vida con avidez
de monótona dulzura.

Atravesados por el hilo de identidad,
los muertos aprenden a hablar.
Armados de exquisito repertorio verbal
se reclaman almas bellas tragadas por la vanidad.

Disputada en grave multitud
se reparte la bondad,
haciendo del eco vacío promesa de virtud
que extravía a la verdad.

Albricias centellean sobre el paraje
de podredumbre en este eterno viaje,
donde redoblan al llamado nuevamente los tambores
en esta bella tierra de cándidos terrores.


Doctor Veneno

domingo, 28 de agosto de 2011

Aclaración de Freud, hecha en la conferencia 31

"Créanme que no nos gusta aparecer como unos sectarios que cultiváramos una ciencia secreta. No obstante, debimos advertir y proclamar como una convicción nuestra que nadie tiene derecho a pronunciarse sobre el psicoanálisis si no ha adquirido determinadas experiencias que sólo pueden conseguirse sometiéndose uno mismo a un análisis."
S. Freud: 31a conferencia. La descomposición de la personalidad psíquica. En Obras Completas, Tomo XXII. Amorrortu, Buenos Aires, 2004, p. 64

miércoles, 3 de agosto de 2011

Llevense todo pero la caca es para mi mamá

a los herederos del mundo, que lo recibieron de brazos de su madre


Advenimiento nefasto infectado de vida,
trágico devenir de promesa afligida,
escapa de tu interior un alarido de dolor
convertido por Otro en llamado de amor.

Boñiga aclamada en el escaparate
tejedora de supuesto arte.
Reluciente montón de promesas,
en palabras la caca versas.

Bebes lágrimas nauseabundas
alimentadas de afirmaciones absurdas.
Arrullando los oídos sordos al rechazo,
ángel caído logrando fracaso.

Miembro mutilado;
deslumbrando presunción de falo amado,
pataleas suplicando por tu ser,
ni en tu palabra puedes creer.

Doctor Veneno

jueves, 30 de junio de 2011

Motor in-satisfacción

a los putos cobardes que se ausentaron

Circulo de sorda hambre voraz
movimiento de inercia sepulcral,
eco en vacío mudo
de vanos objetos, de momento absurdo.

Sueño infinito, deseo encriptado;
al goce imbécil me encuentro anclado,
dejándome tragar por esta estúpida acción
que congela el recuerdo y aniquila la pasión.

Puta broma de arrabal;
extravío de un coma que alimenta mezquindad,
satisfacción de la fatalidad,
delicia mortificante que no dejo de buscar.

Orgasmo asesino de la presencia
depredador furtivo que toma al acto presa,
donde no pudo nacer la sorpresa, 
retornando a la cobardía de la ausencia...

Doctor Veneno

miércoles, 29 de junio de 2011

Amanecer Diferente

para alguien que no quiso ser alguien y termino siendo nadie


En mis sueños se extiende un escenario para entrar,
en un espacio amorfo que no logro recordar.
Cayendo al vacío no intento detenerme,
se acabaron las ficciones que convencen;

la isla que se creyó desierta está habitada,
enfrentada con la contradicción en una mirada.
Las palabras quedaron en el silencio desveladas,
en un laberinto vagaban intrincadas.

Golpeado por el filo de tu presencia
se dividió mi existencia.
Ahora me acompaña buscando la palabra que no miente,
Y sigo cayendo a un amanecer diferente...

Doctor Veneno 

jueves, 16 de junio de 2011

¿Psicoanálisis para qué?

Por  Antonio  Madrigal  
  (Fragmento)
El  ser  humano  ha  creado  los  discursos  necesarios  para  otorgarse  este  grado  categórico  de  “ser”,  diferenciándose  del  resto  de  los  seres  con  los  que  habita el  planeta,  y  con  la  pretensión  de  superioridad  dentro  de  los  peldaños que  componen  la  escala  filogenética,  denominándolos  seres  infra‐humanos,  amén  de  sus  designios  como  todo  poderoso  de  su  propio  discurso.  
  
Ante  la  bastedad  de  lo  inaprehensible  e  incomprensible  de  su  entorno,  la  máxima  extensión  de  tiempo  y  espacio  que  lo  rebasan  en  los  avatares  del  universo,  el  hombre  tiende  a  sentirse  perdido.  A  este  sentimiento  Pascal  se  refería  a  que  somos  nada  en  comparación  del  todo.[1]  Tomamos  conciencia  de  la  finitud   de  nuestra  vida  presenciando  la  muerte  de  los  demás,  aunque  lo  presenciamos  como  un  evento  lejano  y  casi  ajeno,  siendo  en  esencia,  misterioso.  Las  interrogantes  acerca  de  la  existencia  y  permanencia  en  la  vida  han persistido  desde  las  culturas  más  antiguas hasta las  civilizaciones  mas desarrolladas  en  las  que  intervienen  producciones  del  intelecto  humano.  
  
Ramón  Xirau  refiere:  “la  filosofía  se  considera  una  cuestión  de  vida  que  es   también  cuestión  más  allá  de  la  vida”,  considerando  a  la  filosofía,  fundamentalmente,  búsqueda  de  la  verdad  que  puede  encontrarse  en  periodos  bien  definidos  del  pensamiento  occidental.  Pero  la  trascendencia  de  cualquier  idea  se  origina  en  la  vida  misma  y  para  mantenerse  en  ella,  es  decir,  si  existe  una  elaboración  filosófica,  artística,  científica  o  de  cualquier  otra  índole  que  involucre  la  intención  que  menciona  Xirau  de  ir  “más  allá  de  la  vida”,  forzosamente  existe  una  vinculación  a  Otro,  al  cual  habrá  de  dirigirse  la  obra para  de  otorgarle  su  estado  de  permanencia.  
  
La  creación  humana  sin  embargo,  se  encuentra  sometida  a  la  circunstancia  del  contexto  de  histórico,  Ortega  y  Gasset[2]  considera  que  no  existen  las  ideas  eternas,  sino  tan  solo ideas  circunstanciales,  por  lo  tanto  el  lugar  de  la  creación  se  encuentra  ocupado  como  la  realización  del  acto  en  relación  al  Otro.  

Las  concepciones  culturales, místicas  y  religiosas  de  los  pueblos  primitivos   valiéndose de  la  mitología  advenida  para  responder  las  causas  de  los  fenómenos  que  se  imponen  rebasando  las  fuentes  d  explicación  inmediatas,  derivan  en  los  paradigmas  delineados  por  los  modelos  epistémicos   constituyentes  de  las  disciplinas  científicas.  Esta  búsqueda  constante  con  miras  a  la  creación  de  un  saber  de  carácter  absoluto de primado teleológico  no  alcanza  a  se  colmada,  puesto a  que  algo  en  el  camino  falla,  no  es  posible  alcanzar  aquello  que   por  momentos  aparenta  ser  poseedor  de  una  claridad  de  sentido  fundamentada  en la  razón,  señalada  como  realidad.   
  
El  problema se  presenta  en el punto  de  “saber  sobre  el  ser”,  erigiendo  en  el  decurso  de  la  vida  una  irónica  respuesta  negando  aquel  pretendido  saber,  ocultándolo  tras  la  inmediatez  del  semblante;  en  el  intento  por  lograr  aquel  saber,  nos  remitimos  indistintamente  al  Otro,  al  que  suponemos  un  saber  reflejo de  la  imagen  que  buscamos  en  él,  pues  algo  se  sabe  de  antemano,  sin  embargo  ese  saber es rechazado pues resulta  insostenible.  
  
La  irrupción  producida  por  la  pregunta  acerca  del  ser  exige  la  construcción  de  un  saber  tomando  la  palabra  como  única  vía  de su  develación.  Sin  embargo  es  bueno  detenernos  a  pensar  porque  se  genera;  ¿por  qué  la  “necesidad”  de  saber?  o  mejor  dicho  ¿por  qué  ese  “deseo”  de  saber?,  al  parecer  a  toda  búsqueda  le  antecede  un  deseo  para  realizarla,  pero  ¿al  deseo  que  le  antecede  para  producirlo?.  Esta  última  pregunta  es  el  punto  de  partida  para  iniciar  la  reflexión  acerca  del  sujeto  en  la  teoría  y  práctica  psicoanalíticas,  así  como  la  utilidad  de  ésta  última  manifestada  en  la  pregunta  que  lleva  por  título  este  trabajo,  pues  la  preposición  contenida  en  la  misma  expresa  finalidad,  destino,  uso  o  utilidad  de  una  acción,  depositada  en  el  acto  analítico... 

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